No es sólo lo que comes: es el estrés y el cansancio acumulado

No es lo que comes: es el estrés y el cansancio acumulado

Para muchas mujeres esto es una realidad:

“Estoy haciendo todo bien.”
“Ya bajé el azúcar.”
“Pero mi glucosa sigue alta.”
“Estoy agotada.”

Y casi siempre están intentando resolver algo metabólico como si fuera únicamente alimentario.

Pero la regulación de glucosa no es un evento aislado.
Es un sistema neuroendocrino.

Y ese sistema responde a tres ejes profundamente conectados:

Sueño ↔ Estrés ↔ Metabolismo de glucosa


1. Cuando el sueño se altera, la sensibilidad a la insulina cambia

Dormir menos de lo necesario no solo genera cansancio. Genera cambios metabólicos medibles.

La evidencia muestra que la restricción de sueño:

  • Reduce la sensibilidad a la insulina
  • Aumenta niveles de cortisol
  • Incrementa apetito y preferencia por carbohidratos refinados

Spiegel et al. demostraron que incluso la privación parcial de sueño puede inducir alteraciones en la tolerancia a la glucosa comparables a un estado prediabético (Spiegel et al., 2009, Nature Reviews Endocrinology).

Estudios publicados en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism confirman que la pérdida de sueño modifica la homeostasis glucémica y la respuesta hormonal (Wilms et al., 2019).

No es falta de disciplina.
Es fisiología adaptativa.


2. El estrés crónico eleva glucosa — incluso sin azúcar

Cuando vivimos bajo estrés constante, se activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.

Eso produce:

  • Liberación de cortisol
  • Activación simpática
  • Aumento de glucosa circulante

¿Por qué?
Porque el cuerpo interpreta el estrés como amenaza y libera energía rápida.

Revisiones publicadas en Diabetology & Metabolic Syndrome describen cómo la activación crónica del sistema del estrés contribuye a resistencia a la insulina (Reutrakul & Van Cauter, 2015).

Información clínica educativa disponible en MedlinePlus confirma que el estrés puede afectar directamente los niveles de glucosa en personas con diabetes.

Tu cuerpo no está “saboteándote”.
Está intentando protegerte.

El problema es cuando el estado de alerta se vuelve permanente.


3. La glucosa inestable también afecta el sueño

La relación es bidireccional.

Alteraciones en glucosa pueden generar:

  • Despertares nocturnos
  • Sudoración
  • Sensación de hambre en madrugada
  • Sueño fragmentado

Y ese mal descanso vuelve a impactar el eje hormonal.

Es un circuito cerrado.


4. Lo que esto significa para madres con resistencia a la insulina

Si eres mamá y:

  • Duermes poco
  • Estás sobrecargada emocionalmente
  • Sientes presión constante
  • Intentas “hacer dieta” mientras sostienes todo

Tu sistema probablemente está en modo supervivencia.

Ningún cuerpo en modo supervivencia prioriza bajar glucosa.
Prioriza sobrevivir.

La regulación metabólica ocurre cuando el cuerpo percibe seguridad.

Y seguridad no se construye con más control.
Se construye con regulación.


5. Entonces, ¿por dónde empezar?

No por restringir más.

Sino por pequeñas intervenciones que impacten el sistema:

  • Ritmo de sueño más estable
  • Pausas reales durante el día
  • Alimentación que estabilice glucosa sin extremos
  • Disminuir sobrecarga emocional cuando sea posible

Referencias

Spiegel, K., Leproult, R., & Van Cauter, E. (2009). Effects of poor and short sleep on glucose metabolism and obesity risk. Nature Reviews Endocrinology, 5(5), 253–261. https://doi.org/10.1038/nrendo.2009.23

Wilms, B., et al. (2019). Timing modulates the effect of sleep loss on glucose homeostasis. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 104(7), 2801–2811. https://doi.org/10.1210/jc.2018-02706

Reutrakul, S., & Van Cauter, E. (2015). The impact of sleep disorders on glucose metabolism: Endocrine and molecular mechanisms. Diabetology & Metabolic Syndrome, 7(25). https://doi.org/10.1186/s13098-015-0018-3

MedlinePlus. (2023). Stress and diabetes. U.S. National Library of Medicine. https://medlineplus.gov

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. (s.f.). Guías y educación en diabetes y síndrome metabólico. Gobierno de México.